Monica Bellucci
Algo especial me pasa con ella. Me paraliza, me saca el aliento, me suspende en el tiempo y llena mi cuerpo como de bolitas de telgopor, rodeándome con un silencio único, con una suave melodía que nunca empieza y nunca termina.
No me interesa si habla en inglés, italiano o francés. Si viste un apretado vestido oscuro con altos tacos o un solero a lunares y no lleva nada de maquillaje y su pelo recogido. No me importa si camina por una calle atiborrada de gente que observa o se refugia en la cocina y lava con fuerza unos platos.
No me ofende que acepte papeles de prostituta, ni que siempre muestre su cuerpo jugando en varias escenas de sexo.
Monica es la única mujer que me enamora, que me abstrae de mi eje, que me hace olvidar los deseos fálicos. Me desespera porque es tan lejana como cercana, tan clásica como moderna. Tan mujer como hombre.
De todos modos no pasa por un amor, no, sino que ella se presenta tan armoniosa como revolucionaria y más allá de sus papeles, ella sí le hace el amor a la cámara en cada toma. Me opaca su mirada, me minimiza.
Monica, soy tuyo.
(Recomiendo: Malena y Combien tu m'aimes?)
Etiquetas: Pensamientos obsenos
Derrochado x Fran a las 12:06 a. m.